23 de enero de 2016

El opositor, ese gran estratega (I)

El opositor, el buen opositor, debe de ser un gran estratega, es decir debe de diseñar y ejecutar una estrategia que le lleve a conseguir el éxito lo antes posible con el menor esfuerzo posible, es decir ser eficiente. 

En toda planificación hay dos elementos esenciales: objetivo (la meta que se quiere alcanzar) y la estrategia a seguir para llegar a este (el camino, los pasos a realizar para conseguir el propósito planteado). En el opositor el objetivo está marcado, aprobar una oposición para ser funcionario, por lo que deberá centrar sus esfuerzos en establecer una estrategia adecuada que le lleve a lograr el éxito. 

La estrategia es el camino a seguir para lograr el objetivo de la manera más eficiente posible (mejor resultado con menor esfuerzo), a modo de ilustración podemos plantear el siguiente ejemplo: una persona está en Sevilla y quiere llegar a Madrid, es decir su objetivo es llegar a Madrid. Para ello puede hacerlo de diversas formas: andando, en bicicleta, en vehículo propio, alquilado, compartido o público, AVE o avión, entre otras. Si el viajero quiere ser eficiente deberá de valorar cual de las opciones es mejor para sus intereses y sus posibilidades (sus recursos) bajo los criterios de comodidad, coste de tiempo y dinero. La manera de llegar a Madrid será su estrategia. 

Un opositor debe de valorar los siguientes aspectos para conformar su estrategia: tiempo libre (su recurso más escaso) puesto que no es lo mismo tener un trabajo con jornada partida (mañanas y tardes), que solo trabajar unas horas el fin de semana, que no trabajar ni tener ninguna otra actividad que realizar. Por otra parte debe de decidir si para él es mejor asistir a una academia presencial o bien en modalidad online o simplemente conseguir un temario y estudiarlo por sus propios medios. 

Según el sistema que haya elegido para preparar la oposición y en función de su tiempo libre deberá de establecer los temas a estudiar cada mes y distribuirlos por semanas. Y por último hacer un horario semanal con los periodos de estudio que se va a dedicar a cada actividad que conforman la preparación de cada tema en función del tiempo que se tenga disponible: teoría, test, etc. 

Las buenas planificaciones estratégicas deben de ser realistas y, por tanto, tener la flexibilidad necesaria para hacer frente a los imprevistos que puedan surgir y un método para que cualquier inconveniente lleve al traste todo el plan. 

Por último el buen opositor será una buen estratega en el propio examen, imprescindible. Lo veremos en el siguiente post.